Por fin lograste dormirte. Y de repente estás despierta — el corazón acelerado, las sábanas húmedas, quitándote las cobijas, volteando la almohada al lado fresco. Si tus sofocos parecen guardar lo peor para la noche, no te lo estás imaginando. Hay una razón real, física, por la que las noches pegan más fuerte que los días — y una vez que la entiendes, el empapado de las 3 de la mañana deja de sentirse como una falla personal.
Si últimamente te cuesta dormir o te despiertas durante la noche, no es algo al azar. Durante la perimenopausia, los cambios hormonales pueden afectar la calidad del sueño. Entender por qué ocurre es el primer paso para descansar mejor y sentirte más en equilibrio.
Durante la menopausia, muchas mujeres notan cambios en cómo perciben el calor y el frío. Este artículo explica cómo el cerebro y el sistema nervioso responden a las fluctuaciones hormonales y por qué la regulación de la temperatura puede sentirse diferente.